lunes, 24 de marzo de 2008

¿Y EL CÓDIGO DE ÉTICA, GERMÁN?



Funcionarios públicos, diputados, senadores, alcaldes,

todos del PAN, juraron el 10 de febrero de 2002
cumplir con su Código de Ética, vinculatorio a los
Estatutos del partido.

Tal parece que llegar a la dirigencia del PAN le
provocó amnesia a Germán Martínez, o acaso le tiembla
la mano para aplicar el Código de Ética.

Por Alejandro Lelo de Larrea

El 29 de junio de 2002, Germán Martínez Cázares,
entonces secretario de Estudios del PAN y uno de los
creadores del Código de Ética de los Servidores
Públicos del Partido Acción Nacional, en una
entrevista periodística que le hice, reconoció que el
entonces senador Diego Fernández de Cevallos violaba
flagrantemente este ordenamiento deontológico del
blanquiazul, al ser legislador al mismo tiempo que
litigaba asuntos en su rol de abogado.
Germán Martínez fundamentó muy bien su señalamiento,
además con toda autoridad moral, porque hacia finales
de 2001 él, como director de la Fundación Rafael
Preciado, había sido uno de los ideólogos del Código
de Ética, que el 10 de febrero de 2002 más de 4 mil
panistas, encabezados por el entonces presidente
Vicente Fox, juraron cumplir para transparentar el
ejercicio de su gestión y de los recursos públicos.
En ese juramento del 10 de febrero estuvieron cinco
gobernadores, seis secretarios de Estado, todos los
diputados del PAN, senadores, más de 400 alcaldes y 3
mil síndicos. El acto se celebró en el World Trade
Center y fue ampliamente cacareado y difundido por Fox
y su gobierno.
A Germán Martínez ya le falla la memoria de lo que
propugnaba hace casi 6 años contra Diego Fernández de
Cevallos, quien en aquel momento era el villano
favorito de los panistas doctrinarios, porque estaba
en pleno apogeo el escándalo desatado porque el bufete
del entonces senador le ganó al Estado mexicano una
indemnización de mil 214 millones, a favor de la
familia
Ramos Millán, por unos predios en la zona circundante
al Estadio
Azteca.
¿Juan Camilo Mouriño violó el Código de Ética del PAN
al firmar contratos como representante legal de las
empresas de su familia al mismo tiempo que fungía como
diputado ¬y aquel 10 de febrero de 2002 juró cumplir
dicho código deontológico? ¿Mouriño faltó a la ética
blanquiazul cuando también firmó contratos como
coordinador de asesores del secretario de Energía, en
2003, y como subsecretario del ramo?
Basta hacer una revisión minuciosa al Código de Ética
del PAN para percatarse de lo que Germán Martínez no
ha querido ver, y que está plasmado con toda claridad.
En las disposiciones generales establecen: “2) Los
servidores públicos cumplirán el Código en el
desempeño de su cargo y lo difundirán entre el equipo
de sus colaboradores. 3) Este código será un
instrumento de evaluación del comportamiento del
funcionario en el desempeño de su cargo, está
vinculado con los Estatutos y Reglamentos del Partido
y en caso de incumplimiento se procederá de
conformidad con lo establecido en ellos. 4) Los
servidores públicos ejercerán sus deberes con estricta
observancia de las disposiciones legales aplicables y
respetando el Estado de Derecho. El partido
coadyuvará, en lo que le corresponda, para la
aplicación de las sanciones que se señalen en la
normatividad respectiva. En el capítulo compromisos
con su cargo, dicen: 11) Actuaré procurando el Bien
Común, sin buscar intereses particulares ni beneficios
personales, para familiares o amistades. Esto implica
no involucrarme en situaciones o actividades que
signifiquen un conflicto de intereses, personales o
familiares, en mi labor como servidor público. 12) Me
conduciré en el desempeño de la responsabilidad
pública con imparcialidad, respetando el derecho de
todas las personas y rechazando cualquier
procedimiento que privilegie ventajas personales o de
grupo. 14) No aceptaré, ofreceré ni otorgaré, directa
o indirectamente, dinero, dádivas, favores o ventajas
a cambio de la realización u omisión de cualquier acto
en el ejercicio de las funciones públicas. No
realizaré labores de gestoría remuneradas, ante
instancias del propio ámbito de responsabilidad o de
otros niveles de gobierno”.
Las sanciones a que hace referencia el punto cuarto
del Código de Ética panista, están previstas en el
capítulo décimo de los Estatutos del PAN, en el
artículo 69 y 71. El primero dice: “Los funcionarios
públicos postulados por Acción Nacional deberán
desempeñar las funciones que les confieren las leyes,
respetando los Principios de
Doctrina, el Código de Ética y los programas del
Partido”. El otro articulo prevé: “El incumplimiento a
lo establecido por los dos artículos precedentes será
considerado como un acto de indisciplina”.
La indisciplina, según el artículo 13 del mismo
Estatuto, ordena: “En los casos de indisciplina,
incumplimiento de sus cargos o infracción de estos
Estatutos y de los reglamentos, los miembros activos
del partido podrán ser sancionados con amonestación,
privación del cargo o comisión del Partido que
desempeñen, cancelación de la precandidatura o
candidatura, suspensión en sus derechos o expulsión
del Partido…”.
Según la gravedad de la indisciplina será la sanción y
hoy tal parece que llegar a la dirigencia del PAN le
provocó amnesia a Germán Martínez. ¿O será que le
tiembla la mano para aplicar el Código de Ética que él
mismo impulsó y usó contra Diego Fernández de
Cevallos?

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